¿Qué sucede cuando hemos tocado techo con clases de ingles y la reducción del acento extranjero, pero seguimos teniendo problemas con la comunicación internacional? 

Hace algunos meses me paseaba en una librería del centro de Toronto buscando inspiración. Había tenido un cliente que tenía una presentación sumamente importante en el sudeste asiático y, aunque su empresa lo había enviado a clases de inglés, donde superó las expectativas y aprobó con muy buenas notas, todavía se sentía bastante inseguro para presentar. 

Su reto no era la gente que habla inglés como primera lengua, sino la gran mayoría de los asistentes que hablaban el inglés como lengua extranjera.

¿Qué falta luego de la clase de inglés?

 

 Este será el primero de una serie de blogs donde me centraré en la comunicación del inglés para asuntos internacionales. 

  • Una de cada cuatro personas en el mundo habla inglés –
  •  Según el British Council, 1.750 millones de personas en todo el mundo hablan inglés como herramienta. 
  •  Los hablantes no nativos de inglés superan en número a los hablantes nativos de inglés 3 a 1.
  •  Hay una revolución global en la que cientos de millones de personas se encuentran aprendiendo inglés, el idioma global para los negocios y el empoderamiento, de acuerdo a Newsweek. 

Normalmente me encuentro con el siguiente desafío en mis labores profesionales: la mayoría de los recursos disponibles para empresas se centran en ayudar a los estudiantes de distinto nivel para que dominen el inglés.

 Sin embargo, en muchos casos, aquellos profesionales internacionales más experimentados que utilizan el inglés en su vida cotidiana carecen de recursos para mejorar su capacidad de comunicarse eficazmente a nivel internacional. 

Liderando en inglés 

Buscando una luz de esperanza, encontré un interesante libro sobre un tema que normalmente se pasa por alto. 

El texto se titula «“Leading in English: how to confidently communicate and inspire others in the international workplace,» de D. Vincent Varallo, Joerg Schmitz y Stephan M. Mardyks. 

Estos consultores internacionales asesoran a empresas y ejecutivos alrededor del mundo en la comunicación y la interacción intercultural. Son casos que son bastante prematuros en países donde los negocios internacionales chocan con barreras culturales como Chile.

 El libro es impresionante. En resumen, los autores explican cómo estamos llevando a cabo nuestras conversaciones a nivel global, todo lo cual se hace en inglés. 

Es más, los hablantes nativos y no nativos se esfuerzan de igual manera porque los entiendan dentro de diferentes culturas y barreras lingüísticas mientras hablan en inglés. 

Por ejemplo, ¿cómo estructuraría mi narrativa o mensaje si el inglés es mi segundo idioma o si estoy tratando de comunicarme con alguien que habla inglés también como segunda lengua? 

Los autores del libro concluyeron que muchos profesionales tienen problemas no tanto con el idioma, sino que, con otras materias de comunicación, tales como: 

  •  Ejecutivos no angloparlantes que trabajan en inglés en sus países de origen.
  •  – Quienes se comunican en inglés como segunda lengua en entornos multilingües, trabajan en países de habla inglesa y deben coordinar trabajadores angloparlantes, o jefes de habla inglesa. 
  • Angloparlantes que trabajan en países con mucho inglés para los negocios, pero que no es su idioma principal, ni trabajan en entornos globales.
  •   Hablantes nativos en sus países de origen que deben liderar una fuerza de trabajo  sin inglés como primer idioma.

 De hecho, el desafío es bastante parecido en términos más genéricos de comunicación, sin importar la lengua con la que se trabaja. 

 Angloparlantes que oyen un acento y asumen que su contraparte tiene menos inteligencia y capacidad. 

  •  Quienes hablan inglés como segunda lengua y se sienten incomprendidos, por lo que pierden el entusiasmo y la confianza en otro idioma, frustrados. 
  •  Gente de habla inglesa sorprendida de que no puedan trasmitir sus ideas en inglés en un entorno que no domina el idioma y las frases de uso común. 
  • Quienes hablan inglés como segunda lengua, pero no saben cómo mejorar sus habilidades de comunicación. 
  •  Y aquellos que deben lidiar con la jerga, los anglicismos y otros términos en inglés .

¿Te has enfrentado a alguno de estos escenarios? 

Es muy común dar que demos por sentado nuestra lengua materna frente Hoy en día, muchas personas han llegado a Chile, hablando español como segundo idioma. Si están familiarizados con el acento chileno y nuestros modismos, comprender nuestra idiosincrasia es una lucha cuesta arriba. 

Nunca había pensado en ello hasta que fui a estudiar al Reino Unido. En la universidad, 9 de cada 10 estudiantes con los que iba a clases no eran británicos, y la mitad veníamos de un país que no hablaba inglés como lengua oficial. 

Recuerdo un seminario en el que un compañero de clase de África Oriental que, en un inglés entrecortado, explicó su postura en políticas públicas al profesor. 

El profesor replicó: «Tienes toda la razón». Pero nadie más en el resto de la clase tenía idea de lo que habían conversado ¿Fue culpa de los profesores? ¿El problema de nuestro compañero? ¿Fue el resto del curso? Simplemente, era un problema de comunicación. 

De hecho, el Dr. Mario Saraceni, de la Universidad de Portsmouth, llamó a los angloparlantes a “renunciar a su pretensión de ser los guardianes de la forma más pura de la lengua”, añadiendo que el uso de la lengua trata fundamentalmente de la comprensión mutua y la forma en que otros la hablan no debe ser vista como algo secundario. 

Así, los autores de Leading in English han establecido un proceso de tres pasos:

  •  Hablar con Claridad: en países angloparlantes hay talleres de modificación de acento, pues muchos tienen una pronunciación fuerte. Sin embargo, el primer paso es desarrollar la confianza en uno mismo. 
  • Hablar con Impacto: debemos cambiar la mentalidad en la que el orador ya no se preocupe tanto por cómo pronuncia el inglés norteamericano o británico, y que se centre en responder lo que necesita saber la audiencia para entenderse mejor.
  •  Desarrollar una narrativa convincente: los líderes de opinión saben crear una conexión al comprender el poder de la visualización a través de ejemplos, escenarios y narración de historias específicas.

 Si no nos enfocamos primero en nuestro mensaje y en la audiencia que escuchará nuestra, no importa si somos angloparlantes nativos o no nativos; hay un problema subyacente de comunicación rota.